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‘‘LLEGÓ LA COSECHA, HERMANOS. ’’

Los hechos ocurrieron a finales de los setenta, un grupo de familias del pueblo, la mayoría menores de veinte años, viajábamos hacia un lugar de La Mancha, y todos bajo las órdenes de general. Lo de general no es coña, es un apodo ya que en el pueblo donde habito todos tenemos más de un nombre, el oficial y el que nos colocan con más o menos gracia. Yo, andaba con mi primera crisis existencial leyendo la biblia a la luz mortecina de un campin gas, única luminaria que teníamos en el cortijo que estaba tirado en medio del campo a más de cinco kilómetros del pueblo más cercano (Alcubillas). Nos   bañábamos, no muy a menudo, calentando agua en una olla, quemando sarmientos secos en una cocina de leña y dormíamos en un suelo empedrado sobre los colchones que traíamos de casa, bebíamos el agua del mismo pozo con el que se regaban las cepas, trabajábamos de sol a sol trasladándonos al tajo en el mismo tractor que cargaba la uva.   Una   tarde, después del trabajo, estábamos vicheando el

LA ÚLTIMA ACTUACIÓN

Se dejaba la vida en lo que hacía, no era uno de esos falsos payasos asesinos o pendencieros a los que tan acostumbrados nos tiene las novelas o el cine. Él era autentico en el más amplio sentido de las palabras, se dejaba parte de su alma en cada actuación sembrando sonrisas infantiles las largas tardes de verano. Su vida era un continuo deambular de aquí para allá arrastrando pesadas maletas repletas de magia, fantasía y sueños rotos. Vio como el destino le arrebató todo lo que más quería. La mujer que amaba era una gran trapecista   a la que, una aciaga tarde, precipitó contra el suelo en el que sería su último vuelo.   Poco después, el mayor de sus hijos, emprendió un viaje sin retorno hacia ninguna parte quedando dormido para siempre junto con su bicicleta nueva. Pero al final ahí estaba él, sólo, viejo y cansado. Como siempre, transformando las penas en alegrías, derramando ilusiones, acariciando con su magia las mentes infantiles y de pronto, se derrumbó.   En medi

RECUERDOS DE UNA VIDA ANTERIOR

A veces,   rememoro el pasado como si fuese otra vida. Recuerdos suspendidos en el tiempo, tardes de luminosas puestas de sol donde   los atardeceres rojos, ardían en la vorágine de un tiempo de sueños nuevos, de juventud desbordada y adolescencia suicida. Hoy, sólo queda   tanto un puñado de postales como fotos perdidas en polvorientos estantes y oscuros cajones olvidados. Grandes edificios de cristal que tocaban el cielo, paseos por la playa buscando conchas, una puesta de sol dibujada en el mar como un río de fuego o pompas de jabón que, como la mayoría de los sueños,   tiemblan y se rompen antes de alcanzar su cielo.         Hoy, recuerdo a un amigo que fue mi compañero en la adolescencia. Él era comprometido como yo, en una búsqueda que sólo puede ser entendida no como una posesión   de los elementos que nos rodean sino más bien como una contemplación. Es decir, una visión fluida como un rio o estática como un lago lleno de quietud y calma. Con las alas de la brisa de un

El último tren

Había esperado demasiado tiempo. El tren que pasaba por la aldea, se había llevado demasiados sueños. En él, partió un aciago día, la que iba a ser la mujer de su vida. Después, uno tras otro desaparecieron sus mejores amigos. Por   último, sólo le quedaba esperar a él un poco más. Tenía paciencia, así que un buen día se sentó en el andén y se puso a esperar. Se vio un burrito atado a la ventana junto a la mujer que amaba en una pequeña casita. Había poco espacio mas eso hacía que estuviesen más unidos, pero él   no estaba satisfecho   por lo que esperó un poco más. He de añadir, que se encontró en una gran mansión con un poderoso caballo en el establo y una hermosa mujer la cual apenas veía, llenando su vida de grandes espacios vacíos y grandes silencios, mas no era eso lo que quería. Estaba en un palacio lleno de sirvientes y de ruido. En algún lugar, intuía que tenía una familia, aunque ya no estaba seguro de nada   y, de pronto, despertó.   Se vio sólo, el último tren ya

Insidia

       Una gran mentira fuiste tú en mi vida         junto a mis silencios y mi indecisión,        De tanto quererte, descendí al infierno        arrastrado al fuego de la incomprensión.        No hubo miradas que enciendan promesas        ni labios vertiendo palabras de amor,        tan sólo un iluso persiguiendo un sueño        y creyendo el bulo que él mismo inventó       Volvió a repetirse la historia de siempre       la losa que arrastro con el corazón,       la mentira lastra las alas del alma       y nos hace esclavos de nuestra pasión.

JC

No voy a centrarme en la alegría, el bullicio, los botellones, los conciertos, los pasacalles, ni la fiesta del agua, los juegos ni los cuenta cuentos sino en los orígenes. Nuestras fiestas patronales tienen su representación en un oscuro cristo crucificado (buen tema para celebrarlo). Yo, que no me considero practicante y mi fé no esta precisamente para tirar cohetes, siempre he preferido al Jesús de las bodas de Canahan o incluso, si me apuran, el que anduvo por el mar. Nuestro patrón es el Santísimo Cristo de las Aguas aunque no sé como se puede andar por el agua clavado a un madero, ahora mi aportación con un poema que tengo que reconocer, no lo he escrito hoy sino durante las fiestas patronales de mi pueblo. JC No sé cuando te perdí juegos de niño pequeño que acuden a mi memoria difuminados e inconcretos como el recuerdo fugaz de las cenizas de un sueño. te hemos dejado en silencio vagando por nuestro mundo como el ficticio alimento de los pueblos que se mueren desp

CONVOCATORIA

Tengo mil y una historias que contar, avisad cada semana a quien le tocaría y como entrar en el blog. Espero respuesta por favor.